Señales
Cuando el universo llama
Hace algunos meses he estado sintiéndome perdida. Me refiero a esa sensación de no saber cómo continuar, como si me faltara un mapa para el siguiente tramo del camino. Muchas razones me han llevado hasta aquí: graduarme, no poder encontrar un empleo, sentir que las charlas de mis compañeros en el laboratorio ya no resuenan conmigo, cuestionar el sentido de mi estadía en Japón, contemplar la posibilidad de regresar a Colombia, repensar la ciencia y verla como otro engranaje del capitalismo, replantear las enseñanzas de toda una vida, pensar en mis amigos, en la relación entre mi cuerpo, mente y alma. Estoy, sin duda, en un periodo de cambio; cada molécula de mi ser lo sabe.
En medio de esta marea de incertidumbres, decidí pedir señales. Cuando no puedo dormir, le pido al universo pistas, pequeñas migajas que me guíen sobre el camino a seguir. Y debo admitir que, poco a poco, las señales se han vuelto más claras y contundentes.
¿Qué es una señal para ti? Para mí, son esas casualidades y eventos inesperados que aparecen en el día, como pequeños guiños del universo, recordándonos que somos parte de algo más grande. Las señales se manifiestan de formas distintas para cada persona, porque lo que a mí me parece evidente quizás para ti pase desapercibido, y viceversa.
Si crees en la numerología, las señales pueden ser números recurrentes; animales que se acercan de manera inusual o aparecen en lugares inesperados; sensaciones en el cuerpo; llamadas, propuestas o mensajes que llegan sin previo aviso; calores, fríos o aromas repentinos. Estas son algunas de las mías.
Recientemente, he tenido dos señales especialmente curiosas. La primera ocurrió al comprar una nueva baraja de tarot: faltaban las cartas del Sacerdote y de los Amantes. Como si el universo me susurrara que en estas áreas debía enfocarme ahora, que todo lo demás estaba a mi disposición. Pude conseguir un reembolso, pero no un alivio para el desasosiego de no poder usar la baraja en su totalidad.
La segunda señal ha sido la aparición inesperada de libros. En las últimas semanas, verdaderas joyas de sabiduría han llegado a mí. Son lecturas que resuenan con momentos específicos de mi vida, como si trajeran las palabras de un maestro en el momento preciso. Aunque puedo leer japonés, mi nivel no alcanza para textos complejos; encontrar estos libros en idiomas que comprendo, aquí en Japón, parece todavía más especial.
Algunos aparecen en tiendas de segunda mano, como caídos del cielo. Otros, como un libro que leía una amiga y cuyo título me atrapó, casi hechizándome. Así fue como, tras una búsqueda en Amazon, para encontrarlo a un precio excesivo, que me hizo desanimarme un poco. Decidí buscarlo en las bibliotecas municipales. Sin resultados. Para luego ir a librerias de segunda mano y allí encontrar otro libro, A book of Angels de Sophy Burnham. Este librito de encuentros con angeles me llevo a entender más sobre ellos y su naturaleza. Una frase de San Agustínme quedó especialmente grabada.
Sin embargo, seguí buscando y en lugar más cercano a mi, la biblioteca de la universidad, terminé encontrando lo que estaba buscando. O Alquimista, de Paulo Coelho edición 48 en portugués.
"Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo"
Aunque he leído varios libros en portugués antes, nunca ha sido tan fácil y cercano como este. El viaje del rapaz o joven, se sentía como uno propio. Puede encontrarme en una parte de su camino.
Mi alma estaba esperando esas palabras, como quien reencuentra a un amigo después de mucho tiempo. Siento que estos libros son parte de la fuente de sabiduría que ahora necesito.
Las señales parecen decirme que espere, que confíe en que las cosas están encontrando su lugar, que no deje de aprender ni de explorar aquello que enciende mi llama interna. Que siga moviéndome.
Cuéntame, ¿cuáles son tus señales?



Gracias por leerme siempre. Yo también lo pensaba o que estaba siendo demasiado optimista. Pero ahora lo creo con todo. A ti también suerte.
Uy qué lindo texto!!!!! Gracias por compartir. Haz tenido grandes señales, lo que te llevará a muchos aprendizajes a lo largo de tu vida. Pero qué sería la vida si no nos pusiera a prueba y nos enseñara a apreciar esas señales que el Universo nos manda. Disfruta Japón, su energía, su cultura y su gran misticismo. Estás ahí por una razón máyor de la que tu crees.