El ciclo
Siguiendo el ruido del pecho
Descenso
Le perteneció un soplo secreto del cielo, ese en el que sus pendientes, los deberes se fueron fundiendo, volviendo polvo, negro, gris.
Su mente se quedó en un solo filo. Ni el ruido de los vehículos le perturbó.
En un instinto de volver en el presente, se pellizcó el oído. Un poco fuerte, muy fuerte, un pellizco que dejó un zumbido.
El viento se coló por el orificio del escritorio. Fresco, como el soplo de los pinos cubiertos de nieve. Olio el perfume que le recordó los montes de sus inicios. Regocijó, pensó. Todo en este momento es perfecto. Oró en silencio porque este momento se extendiese.
Pero como todo lo que tiene inicio, tuvo un cierre.
El silencio se extendió entre los libros del escritorio. No pudo moverse, sus ojos no vieron lo siguiente, pero pudo sentirlo.
Ese minuto en el que el espíritu se dividió del cuerpo, y como el vestigio de mi propio epítome leí este texto, escrito entre los renglones de mi ser.
Oscuridad
Más tuvo la vida al darlo por vivo, al contrario, solo lo contuvo un minuto, un minúsculo sigilo.
Una forma minúscula al cual las horas ya no importaban.
¿A cuál lugar van los minutos cuando pasan?
No paraban los días, los giros, los siglos.
¿Cuánto tardaría su tortura para intuir la conclusión? ¿Cómo la vida y la falta al alma cambiaba la forma? las casas a las cuales habitó su físico y imaginación.
Su propósito iba más allá, allá al lugar al cual los monstruos solos todos acurrucados forman capas tras capas, las más oscuras fosas, sin vida ni soplo.
Sombras sin final. Solo si un día lograba iluminarlas sabia: ahí habría luz.
Transformación
Blanca aparecía frente a quien la mirara, más sabía que había una tierra que cubría las puntas de sus falanges. Nada la liberaba de aquella mancha, ni el agua, ni el aceite. Ni el fraguar incesante de las palmas agitadas.
Más, aquel día en el que llegaría entender que esa tierra era en realidad pirita, tan fina y delicada, que cubría para preservar. Tal cual las esquirlas de jade que se dejan entre las maquinas que pulen diamantes en el atardecer. Para mantener, para permitirles preservar.
Despertar
Entre tanto, me rompo en los fragmentos que me componen. Grandes y pequeños. Aquellos fragmentos que son como gotas y van concentrándose en un solo lugar, formando las lagunas de lo que soy.
A veces abro los ojos y no puedo mover el cuerpo, pues, en una maraña de furúnculos alargados, las capas de la cáscara que me protege se rompen. Son tantos, y todos se mueven, que por unos segundos las manos dejan de ser para volverse mantos de peces regados, baten sus colas al rumor del oleaje.
El manto del cabello, como chocolate, destella y transluce al ser tocado por los rayos del sol, que sobre la almohada poco a poco van sobrelapándose en toda la tela.
Los ojos se vuelven joyas, y puedes entender en cada parpadeo cómo, en un collage, van transformándose los patrones.
Esta extraña mañana es solemne y soleada, y entre el despertar del cuerpo y el regreso del alma, espera la mente para conectarse con los rayos del sol.
Apertura
¿Dónde van las estrellas al morir?
Siempre me lo repetía.
Tal vez reencarnan en hermosos insectos del Amazonas. Esos de alas verdes brillantes, los favoritos de los investigadores. O tal vez se vuelven ráfagas de vientos infinitos en el polvo del cosmos.
También creo encontrarlas en las sonrisas de las personas, en las manos abrazando a otras, o en la forma como miras el atardecer: ese instante donde el sol permanece al borde, entre el final del horizonte y el comienzo del océano.
Tantas veces intenté cazar estrellas. Tantas, pero sin alcanzarlas. En el deseo de volver a lo perdido. En la tristeza de haber despedido algo tan importante que preferimos olvidarlo para no llorar.
Como los residentes del satélite blanco y destellante que nos mira cada noche desde el lejano cielo astral.

Gracias por leer Mosukito.
Si te gustó por que no invitarme un cafecito ☕︎
Este maravilloso ejercicio es una forma de limpiar la mente y poner en order mis ideas. Si tienes mosukitos mentales te recomiendo hacer lo mismo.
Además un secreto, estos escritos tienen algo especial en su forma de escritura.
